Soy próspero y abundante

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Palabras Claves: reflexión, confianza, interior, fe, perseverancia, constancia

El joven mago estaba a punto de rendirse. llevaba varios años practicando pases mágicos, movía la pequeña vara de madera pulida, había visto como el gran mago era capaz de hacer milagros con ese trozo de madera. Había aprendido las palabras, leído los antiguos libros de secretos ocultos, practicado una y otra vez hasta perfeccionar los movimientos. Pero todo era en vano, lo más que había conseguido había sido ver un pequeño brillo amarillo en la punta de la rama pero ni siquiera estaba se uro si había sido real o solo era su desesperada necesidad de ver algo. Ese pequeño brillo había sido suficiente para entusiasmarlo a seguir practicando, pero los resultados obtenidos lo estaban orillando a abandonar el intento y pensar que eso de la magia era, o una gran mentira o una habilidad destinada a solo unos cuantos magos por herencia o por «suerte».

Decidido a dejar de soñar se dirigió a casa del Gran Mago y le dijo:
—Gran Mago, creo que yo no soy para esto, no tengo el don que se necesita para hacer magia, vengo a renunciar a la enseñanza.
—Muy bien, así será si así lo quieres. Dijo con tranquilidad el Gran Mago, pero dime ¿Qué te hizo rendirte?
—Creo que fue el darme cuenta que no sé qué hacer con la vara mágica, sé que es muy poderosa y que es capaz de construir o destruir, pero no consigo obtener de ella sus poderes, creo que los movimientos que hago no son los correctos y a veces envidio la vara de otros magos a los que parece bastante fácil obtener su fuerza. Dijo con resignación el aprendiz de mago.

—¿Y si te diera unas palabras mágicas, estarías dispuesto a volver a intentar con más certeza y ahínco? Preguntó el Gran Mago.
—Sí, es probable que eso sea lo que me está haciendo falta.
—Te las diré sólo si me prometes que las escucharás con atención y luego las aplicarás con fe, trabajo y dedicación. advirtió el gran Mago.
—Lo prometo en nombre de mi más sagrado ser creativo. Dijo entusiasmado el joven aprendiz.
—Muy bien. El secreto es que el poder no está en la vara. Y las palabras mágicas son: el poder creativo de cualquier herramienta eres tú.

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