Hablar en ausencia I

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Palabras Claves: grupal, feedback, reflexión, autoconocimiento

Dinámica

Consigna
Cada participante cuenta con elementos para escribir (hoja, cuaderno y bolígrafo). En silencio, y acompañados con música ambiental, todos los participantes se tomarán unos minutos y escribirán individualmente acerca de: “Qué creo que opinan los demás acerca de mí, de mi función” o “Qué creo que dicen de mí cuando no estoy”, aclarándoles que ninguno se verá obligado a hacer público el contenido a menos que voluntariamente elija hacerlo. Después de escribir, cada participante guardará su escrito y se dispondrán para el ejercicio grupal.

Preparación
Todos sentados, en círculo, con posibilidad de observarse.

Desarrollo
El participante que recibirá feedback en primera instancia se ubicará en la silla que mira hacia afuera del círculo. El facilitador aclarará que simbolizamos así la “ausencia” de esa persona y que “aprovechando” esa situación (en la supuesta radio pasillo), hablaremos de ella, de sus fortalezas y de sus debilidades u oportunidades.
El facilitador siempre remarcará la importancia de aprovechar esta situación como una “oportunidad” para todos, pero fundamentalmente para que el ausente expanda su capacidad de acción efectiva.
Insisto, nunca será un acto de revanchismo para nadie. Para esto previamente deberá generarse el contexto adecuado. De acuerdo con la cantidad de participantes se les dará un tiempo para dialogar acerca del “ausente”. Durante el intercambio, cada uno va expresando sus observaciones y opiniones mientras los demás escuchan activamente. No es un espacio para juzgar, no es preciso llegar a un acuerdo o consenso sobre nada, es posible tener opiniones encontradas, no hay nada que decidir ni nada que resolver. Lo que se busca no es una catarsis. Es un acto de entrega y amor hacia el ausente. Por ello es importante balancear “las flores y las piedras”. Solamente flores o solamente piedras no será una oportunidad para él/ella.

Algunas preguntas guía, disparadoras para la intervención de los participantes pueden ser:
• Cómo veo a esta persona
• Cuáles son sus fortalezas y/o debilidades
• Qué me gustaría que cambiara o hiciera de manera diferente
• Qué pedido le haría (si estuviera presente)
• Compartir anécdota o situación relevante de esa persona, etc.

Agotado el tiempo establecido, y aunque no todos hayan hablado, se invita al “ausente” a darse vuelta y sumarse al grupo compartiendo a partir de los siguientes disparadores:
• ¿Qué sentías antes de comenzar?
• ¿Qué creías que dirían de ti?
• ¿Cómo te sientes ahora con lo dicho y escuchado?; ¿sentiste que lo dicho fue una oportunidad para ti?
• ¿Qué harás con lo que escuchaste?

Esta instancia final no es para responder a las cosas escuchadas. Eso podrá ser hecho en otro momento y lugar a elección de los interesados.
Habiendo finalizado el trabajo con un participante, le toca el turno al siguiente, repitiéndose la misma metodología hasta que hayan pasado todos.
En ese momento se puede hacer una ronda de cierre compartiendo opiniones acerca del ejercicio.

 

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